16/01/2021 - Edición Nº773

Geopolítica | 19 dic 2020

INTERNACIONAL

En Colombia el 2020 se despide con 85 masacres

El asesinato de líderes sociales, firmantes del Acuerdo de Paz, dirigentes políticos y defensores de derechos humanos es parte de un horror que se ha vuelto cotidiano.  Según cifras de Indepaz, 296 líderes sociales fueron asesinados durante el 2020.


Por: Héctor Bernardo y Lilibet Enriquez 

 

Tras la firma del Acuerdo de Paz (en 2016), el temor de muchos sectores se hizo realidad y, parafraseando a García Márquez, Colombia comenzó a vivir la crónica de muchas muertes anunciadas. La ex guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), ahora reinsertada en la social como partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (con la misma sigla FARC), como parte del Acuerdo abandonó los territorios que tenía bajo su control y estos pasaron a estar en la disputa entre narcotraficantes, paramilitares y mercenarios que trabajan para terratenientes o responden a multinacionales que tienen intereses en esas regiones.

Esto llevó a que líderes sociales, dirigentes políticos y referentes de derechos humanos que defienden el derecho de los campesinos sobre esas tierras sean blancos de todos esos grupos criminales. A ello se suma el asesinato sistemático de los exguerrilleros (ahora desarmados) y la pasividad cómplice del gobierno de ultraderecha de Iván Duque, cuyo respaldo político es, ni más ni menos, que la estructura armada por el exmandatario Álvaro Uribe Vélez.

Según un reciente informe de Instituto de Estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz), durante el 2020, hasta el 13 de diciembre se produjeron 83 masacres. Luego de la fecha de cierre del informe se registraron dos masacres más en los municipios de Caucasia, departamento de Antioquia, y en el municipio de Armenia, situado en el departamento del Quindio.

En la misma línea, un informe de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia ha documentado que durante el 2020 se produjeron  66 masacres, en las que 255 personas fueron asesinadas, en 18 departamentos.

Mediante un comunicado, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sostuvo: “Es trágico ver a tantas personas ser víctimas de la violencia persistente a lo largo del país".

A las masacres se suma el asesinato sistemático de líderes sociales y firmantes de la paz. Al menos 285 líderes sociales y defensores de derechos humanos han sido asesinados.  

Según la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, se ha registrado el asesinato de 244 excombatientes de las FARC.

El asesinato de firmantes de la paz remite, indefectiblemente, a lo que ya pasó en Colombia en la década de 1980. En aquel momento hubo otro proceso de paz, que derivó en que muchos miembros de la guerrilla dejaran las armas y se sumaran a la vida política. Los exguerrilleros crearon el partido Unión Patriótica (UP) y en las elecciones de 1986 obtuvieron catorce parlamentarios, diecisiete diputados provinciales y 135 concejales. La respuesta de la derecha y sus grupos paramilitares fue una masacre. En corto tiempo, más de 5 mil miembros de la UP fueron asesinados, entre ellos dos candidatos a presidente: Jaime Pardo y Bernardo Jaramillo. Cada muerte de un líder social trae al presente el fantasma de aquella masacre.

La necesidad de transformar esa dura realidad que viven los colombianos es urgente. Mientras Colombia se desangra, el gobierno de Iván Duque, por acción u omisión, permite que el horror sigua como una sombra cotidiana.

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