24/07/2021 - Edición Nº962

Economía | 23 jun 2021

ANÁLISIS

La demanda de petróleo aumenta a pesar de las políticas por sustituirlo: en 2022, el barril podría llegar a US$100

El petróleo continúa siendo la principal fuente de energía que mueve al mundo: más del 95% del transporte a nivel global funciona con derivados del mismo y su precio es uno de los indicadores más fehacientes del estado de la economía mundial.


Por: Martín Bronstein - Investigador del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (Ceepys)

 

“Una cosa está clara: en ausencia de cambios en las políticas, con el fuerte crecimiento proveniente de Estados Unidos, China, Europa, veremos una brecha cada vez mayor entre la oferta y la demanda. Esto podría traer una mayor presión hacia el alza de los precios del petróleo”

Fatih Birol, Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía

Los precios del petróleo alcanzaron máximos de dos años y superaron la barrera de los US$ 70 por primera desde mayo de 2019, dando una importante señal de que la economía mundial comienza a salir de la crisis del coronavirus y empieza a transitar los pasos hacia una nueva normalidad. El crudo de referencia Brent (el precio que corresponde al petróleo del Mar del Norte y se utiliza como referencia en nuestro país) superó los US$ 73 este lunes. El aumento de los precios se debe al crecimiento de la demanda de petróleo en medio del comienzo de la recuperación económica en los principales países del mundo a medida que se aceleran las campañas de vacunación.

Hay que recordar que en pleno auge de la pandemia, en abril de 2020, los precios del crudo llegaron a ubicarse en menos de US$ 20 debido al colapso de la demanda mundial a medida que las cuarentenas y demás restricciones se extendían alrededor del mundo. En tan solo unos meses el consumo mundial de petróleo pasó de 100 millones de barriles diarios a menos de 75 millones.

Junto con la recuperación de la demanda de petróleo, ha sido fundamental la tarea de restringir la oferta para apuntalar los precios y, quien ha llevado a cabo esa tarea este último año, ha sido la coalición de los principales países exportadores de petróleo conocida como la OPEP+. Este grupo, liderado por Arabia Saudita y Rusia, ha recortado la producción mundial de petróleo en 9,7 millones de barriles por día en el pico de la pandemia. Ante la recuperación de la demanda, la OPEP+ bajará el nivel de recortes y en julio los mismos se ubicarán 5,5 millones de barriles diarios.

Mirando al futuro, la Agencia Internacional de Energía (brazo técnico-político de los países OCDE en materia de energía) señaló que espera que la demanda de petróleo supere los niveles previos a la pandemia para fines de 2022. El año pasado, el consumo se redujo en un récord de 8,6 millones de barriles diario promedio a medida que el coronavirus azotaba el mundo. Este año, la Agencia estima que habrá una recuperación de más de 5 millones de barriles diarios a medida que los países comienzan a volver a la normalidad.

El petróleo continúa siendo la principal fuente de energía que mueve al mundo: más del 95% del transporte a nivel global funciona con derivados del mismo y su precio es uno de los indicadores más fehacientes del estado de la economía mundial. Según el banco Goldman Sachs, el petróleo no ha tocado su techo todavía y espera que el crudo Brent alcance los US$ 80 por barril en los próximos meses a medida que la demanda se recupera rápidamente. “El aumento de las tasas de vacunación está dando lugar a una mayor circulación (y con ellos consumo de combustible) en Estados Unidos, Europa y demás países desarrollados”. Además, Goldman aseguró que hay serias probabilidades de que la oferta mundial de crudo no pueda responder al fuerte crecimiento de la demanda, lo que potencialmente podría hacer subir los precios todavía más.

La Agencia Internacional de Energía, que está propulsando políticas energéticas activas para reemplazar al petróleo, coincide con la valoración de Goldman de que, muy probablemente, la oferta no pueda responder a la creciente demanda. El organismo de control de la energía con sede en París, que ha sido criticado después de su impactante descripción de cómo alcanzar emisiones netas cero para 2050, le solicitó a la OPEP+ que aumente la producción para que los precios no vuelen por los aires “la OPEP+ necesita abrir los grifos para mantener los mercados mundiales de petróleo adecuadamente abastecidos”.

Al mismo tiempo, la AIE también ha reiterado que las realidades del mercado están en desacuerdo con sus estrategias propuestas para alcanzar niveles netos de emisiones cero para 2050. Es probable que las críticas sean duras pero fundadas para la la AIE, ya que pidió al mundo que deje de invertir en la industria de los hidrocarburos a partir del año que viene, que redoble las energías renovables y se comprometa con el Acuerdo de París, al tiempo que admite que la economía mundial sigue demandando cantidades crecientes de hidrocarburos y así lo será por muchos años. Las recomendaciones de la AIE pueden generar el efecto contrario: en vez de frenar el uso de petróleo y gas, solo facilitará un gran aumento de los precios.

Según la agencia, la OPEP+ necesitará aumentar el suministro de petróleo al mercado en 1,4 millones de bpd para satisfacer la creciente demanda en 2022. Esta vez, las expectativas de demanda de la AIE coinciden con algunas otras, como la OPEP, o la EIA ( Agencia del Departamento de Energía de EEUU) que han manifestado desde antes que la demanda de petróleo va a aumentar sustancialmente. Algunos analistas van más allá y esperan que los volúmenes en 2022 sean más altos que los niveles de 2019, incluso a pesar del aumento de los precios del crudo.

Sin embargo, a pesar de las exigencias de la AIE para con la OPEP+, un potencial aumento de 1,4 millones de bpd no hará mella real en el mercado alcista actual. Incluso las exportaciones de petróleo adicionales de Irán (si es que logra llegar a un acuerdo con las potencias occidentales para volver al acuerdo nuclear de 2015 y así dar de baja las sanciones a su industria petrolera), solo mitigarán algunos de los riesgos al alza de los precios. El principal comodín en la actualidad es el shale estadounidense (principal fuente de producción de hidrocarburos de Estados Unidos), que podría ser incentivado por precios más altos del crudo para incrementar la producción, pero esto todavía no está tan claro

Hoy, la OPEP+ está nuevamente liderando el mercado mundial de la energía, sin importar las estrategias políticas o la postura de los accionistas activistas ambientales de las grandes empresas petroleras que están influyendo en sus decisiones. El mercado todavía es completamente adicto a los hidrocarburos y esto no cambiará de la noche a la mañana. Como indica un nuevo informe de la AIE, la demanda aumentará en 5,36 millones de bpd en 2021 y otros 3,07 millones de bpd en 2022. A fines de 2022, se espera que la demanda global sea de 99,46 millones de bpd en promedio. Esta situación generó que Goldman Sachs, Bank of America, el Citibank y algunos analistas independientes proyecten un precio de US$ 100 por barril en 2022.

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