27/06/2022 - Edición Nº1300

Economía | 6 jun 2022

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El Gobierno destina más de $12.500 millones para impulsar la agricultura familiar

Lo anunció Alberto Fernández en el encuentro del Consejo Nacional del área, al anunciar la reglamentación de la ley 27118 y la creación de un fondo de reparación histórica para el sector. Se financiará con fondos derivados de créditos del Banco Mundial para el agro.


Por: Patricio Ballesteros Ledesma

 

Mientras la lucha contra la inflación, sobre todo en los alimentos, no muestra resultados favorables, el apoyo a los pequeños campesinos y agricultores familiares cobra mayor importancia en beneficio sus comunidades y de los consumos populares.

Ya que no sólo desde la oposición, sino ahora también desde una parte del oficialismo y el Gobierno, se elige no tocar las retenciones para descalzar los precios locales de los internacionales, bien puede centrarse la mirada en fortalecer a los pequeños y medianos productores.

Si un aumento de los derechos de exportación no sería avalado por el Congreso y, aunque se aprobase igual le sería descontado a los agricultores, la alternativa de potenciar a los agricultores familiares y minifundios podría ser parte de la solución.

Aunque el término es relativamente moderno, se trata de los prosumidores, es decir aquellos emprendimientos agrícolas, ganaderos, hortícolas y tamberos de escala reducida, que al principio le sirvieron a una familia para autoabastecerse de alimentos y que, con el tiempo y la reinversión constante, consiguieron aumentar su producción para vender en su área de influencia.

Existen desde siempre atomizados, sobre todo en el interior del país, pero su escala reducida, cierta informalidad y poco acceso al crédito los mantuvo aislados de los grandes centros de abasto y siempre limitados por la concentración de los grandes productores y las empresas alimenticias diversificadas. 

Los que armaron cooperativas de trabajo y comercialización, sobre todo en perecederos, lograron juntar un volumen que les permitió no sólo ahorrar costos sino también, diversificar sus clientes, profesionalizar su operación y hasta exportar sus producciones. Hoy existen muchos municipios que trabajan codo a codo con ellos en beneficio de sus comunidades.

[Aliados contra la inflación, con calidad a un precio justo]

A diferencia de otras épocas, en donde por no recibir un precio justo por su producto se veía a tamberos tirar leche a los costados de la ruta, estos trabajadores de la tierra cada tanto realizan un “verdurazo” en Plaza de Mayo para lograr visibilizar sus reclamos y ofrecen sus cosechas a precios muy razonables.

Además, como viene proponiendo el diputado nacional y ex ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, al agrupar su oferta de buena calidad y a valores muy por debajo que los disponibles en los comercios urbanos, sólo necesitan disponer de espacios de comercialización alternativos y ferias de cercanía para juntarse con la demanda sin intermediarios. 

El legislador del Frente de Todos presentó el mes pasado un proyecto de ley para crear 400 mercados alimentarios de cercanía en todo el país, que vinculen de forma directa a productores y consumidores, donde también productores locales, familiares y populares puedan colocar sus productos agroecológicos a un precio menor que el de las góndolas.

Los objetivos son bajar los precios de los alimentos y mejorar la calidad nutricional, decía en los considerandos, porque los mercados de cercanía son los centros de abastecimiento o ferias donde los productores venden de manera directa a los consumidores, sin intermediación. 

“Existen cerca de 150 ya en Argentina. El proyecto crea un programa y un fondo con el objetivo de financiar a los pequeños mercados centrales y un sistema de crédito no bancario para que el productor pueda tener más volumen y desarrollo, y resuelva el problema de la logística”, comentó Arroyo en la presentación. 

En la iniciativa legislativa se contempla la creación de un fondo fiduciario que ofrezca créditos a una tasa del 3% anual para financiar equipos, herramientas, máquinas, cadenas de frío y toda la infraestructura necesaria para desarrollar esta modalidad de comercio alternativo.

[US$100 millones para impulsar al campo popular]

En esta línea, al encabezar el segundo encuentro del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y de la Pesca Artesanal este jueves en el CCK, el presidente Alberto Fernández anunció una partida de US$100 millones para impulsar y promover la agricultura familiar.

Con este apoyo financiero y su efecto multiplicador, la mejora en las condiciones y escala productiva sentarán las bases para que el surgimiento de ferias y mercados distribuidos con productores asociados sea más una necesidad que una posibilidad.

Sin la necesidad de grandes traslados en costosos fletes con cadena de frío, ni alargar en forma innecesaria la cadena de intermediarios, este empoderamiento de los agricultores y horticultores familiares y locales permitiría bajar el precio de muchos productos de la canasta básica en beneficio de sus comunidades cercanas.

“La economía popular necesita que la impulsemos y que así, quienes producen hagan crecer al país y puedan desarrollarse donde nacieron”, expresó el primer mandatario, y puso en el centro otro tema relacionado con la ruralidad como es el éxodo de los jóvenes de muchos pueblos y ciudades del Interior.

A su entender, la necesidad de impulsar esta actividad tiene por objetivo que “los agricultores cosechen, generen alimentos para los argentinos y no tengan que pensar en dejar el lugar en el que han nacido para ir a buscar un futuro mejor en otro lado”. Ya hay algunas iniciativas para facilitar el acceso a la vivienda y el arraigo de los productores desde el Ministerio de Desarrollo y Hábitat nacional.

[A 8 años de su sanción, finalmente se reglamenta la ley]

Al anunciar la reglamentación de la Ley 27118 sancionada en diciembre de 2014, que declara de interés público la agricultura familiar, campesina e indígena y crea un régimen de reparación histórica para el sector, el Presidente aclaró que esta actividad es parte de esa nueva economía que llamamos popular, que necesita que la sociedad registre, ayude, impulse y haga crecer.

En su discurso también confesó que le duele mucho como está construida esta Argentina, con un centro muy rico y dos regiones periféricas, el norte y el sur, a las que les cuenta mucho crecer. Además, resaltó la importancia de la agricultura familiar para producir alimentos ecológicos que tienen un mercado enorme en el mundo.

“Los seres humanos nos hemos dado cuenta que estamos destruyendo el planeta y que, en busca de producir más alimentos, no estamos produciendo los alimentos más sanos”, remarcó al referirse a los motivos de la demanda de ese tipo de productos, que en gran parte prescinden del uso de agroquímicos en su cultivo.

En la oportunidad, Fernández justificó su decisión de derivar un aporte de US$100 millones, provenientes de créditos otorgados por el Banco mundial para el desarrollo agropecuario, a fin de que la agricultura familiar se pueda hacer realidad en la Argentina, “porque está en manos de sectores débiles y tenemos que empoderarlos", precisó. 

“Alguien dirá que están tomando un crédito, que la Argentina se está endeudando, y sí, nos estamos endeudando para eso, para que la Argentina produzca y que el trabajo llegue a todos”, aclaró el Presidente, tomando en cuenta el discurso de la oposición que lo acusa de ser el que mayor deuda a tomado.

[Empoderar a quienes producen más del 60% de los alimentos]

En el encuentro, el secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, Miguel Ángel Gómez, remarcó la importancia de la ley 27118, que fue fruto del diálogo profundo y que institucionaliza un poco más la agricultura familiar y la capacidad productiva del sector. “Va a dar el empuje necesario que veníamos necesitando al generar nuevos paradigmas productivos y una nueva ruralidad”, agregó.

Por estos días se está llevando a cabo el Censo Nacional Agropecuario 2022, que actualizará los datos del último disponible realizado en todo el país en 2018, cuyos resultados definitivos permiten una aproximación al sector. 

Allí se observa que existen casi 250.000 establecimientos agropecuarios en el estrato de 200 a 500 hectáreas, con 331.000 viviendas y 700.750 personas, de las que casi 418.000 son productores, socios y familiares que realizan actividades en el predio. En cuanto al régimen de tenencia, más del 69% son propietarios de la tierra, mientras que casi el 19% acceden a su uso bajo arrendamiento.

Aunque estas cifras están desactualizadas y el censo en curso dará más precisiones, demuestran que hay un universo hasta ahora poco explorado para atacar el problema de los aumentos de precios en los alimentos, y al mismo tiempo mejorar la calidad de vida de las familias agricultoras, fruticultoras, tamberos, trabajadores rurales y quinteros.

Los trabajadores de la economía popular tuvieron que esperar ocho años a que la ley de la agricultura familiar, votada por el Congreso nacional en 2014 y con un tope de 180 días para que sea reglamentada por el PEN, ahora sea una realidad.

Este sector productivo, que produce el 62% de los alimentos que se consumen en las mesas de los argentinos y representa el 54% del trabajo rural, claramente es clave para abordar una solución sustentable a los aumentos reiterados e injustificables en los precios de la canasta básica alimentaria.
 

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