05/10/2022 - Edición Nº1400

Política Nacional | 23 ago 2022

ACTUALIDAD

“El ñato” Bravo: el responsable de los fusilamientos de Trelew, protegido en EE.UU. 

La Justicia argentina aún reclama la extradición del represor que encontró refugio en Miami y tejió lazos con los sectores mafiosos funcionales al gobierno de norteamericano.   


Por: Héctor Bernardo  

 

Este 22 de agosto se cumplieron 50 años de la masacre de Trelew. Es sabido que el 15 de agosto de 1972, un grupo de presos políticos realizaron una fuga de la cárcel de Rawson. Un primer grupo logró escapar en avión hacia Chile, pero un segundo grupo, fue recapturado y trasladado a la base Almirante Zar de Trelew (provincia de Chubut). 

En la madrugada del 22 de agosto de 1972, militares al mando del teniente Roberto Guillermo “El Ñato” Bravo y del capital Luis Sosa, entraron a los calabozos de la base Almirante Zar y, sin mediar palabras, fusilaron a todos presos políticos que allí se encontraban. Los represores buscaron hacer pasar el hecho como un enfrentamiento en un intento de fuga, pero tres de los fusilados sobrevivieron y pudieron contar la verdad sobre los hechos. 

Lo que suele ser menos conocido es que Roberto Bravo escapó de la Justicia argentina y se radicó en Miami, donde consolidó vínculos con los grupos mafiosos y terroristas que le son funcionales al gobierno norteamericano y a sus agencias de inteligencia y que le garantizaron la protección que tuvo hasta estos días. 

En Miami, el fusilador se transformó en un “próspero empresario” que brinda servicios al Pentágono y hace sustanciosos aportes a las campañas electorales de personajes de la ultraderecha norteamericana, como la fue el caso de la ex integrante de la Cámara de Representantes Ileana Ros-Lehtinen (del partido Republicano). 

Según denunció Página/12, Bravo tiene una casa en Miami que está valuada en 750 mil dólares y su empresa, RGB Group, provee “servicios de alta tecnología” al Pentágono y al Departamento de Seguridad Interior norteamericano. 

A pesar de sus antecedentes criminales, consiguió en 1987 la ciudadanía norteamericana. Desde 2008 la Justicia argentina reclamaba su extradición, pero el gobierno norteamericano se ha negado a responder ese pedido.  

Mientras se analizaba si iba o no a ser extraditado, el torturador y asesino viajó para “atender temas vinculados con sus empresa” a la basa ilegal que Estados Unidos tiene en el territorio usurpado de Guantánamo (Cuba), donde funciona un centro clandestino de detención y tortura. 

Con su incansable lucha, los familiares de las víctimas de la masacre de Trelew lograron que el pasado 1° de julio (2022) un tribunal del estado de Florida condenó a Bravo por los fusilamientos, pero aun aguardan que el represor sea extraditado a Argentina para que pague aquí por sus crímenes tras 50 años de impunidad. 

  

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