05/12/2020 - Edición Nº731

Geopolítica | 21 nov 2020

PANDEMIA

COVID-19: la crisis sanitaria y la crisis económica en América Latina

Según indica un informe de la CEPAL, la pandemia provocada por el coronavirus ha profundizado la desigualdad en el mercado laboral de la región y dejará 47 millones de desempleados y 96 millones de personas en la pobreza extrema.


Por: Héctor Bernardo y Lilibet Enriquez

 

La pandemia del coronavirus continúa expandiéndose por América Latina, que se ha convertido en la región del mundo con mayor número de contagiados, al reportar una cifra superior a los 12 millones de casos y más de 400 mil fallecidos, desde que se confirmó el primer positivo en Brasil, en febrero de este año.

Hasta la fecha, a nivel global, más de 57 millones de personas han contraído la enfermedad y más de 1.300.000 han muerto, siendo Estados Unidos el país más afectado por la pandemia, con más de 12 millones de personas contagiadas y alrededor de 259 mil fallecidos.

Desde que se reportó el primer caso en Latinoamérica, los gobiernos de cada país han tomado medidas para proteger a los ciudadanos y contener la propagación del COVID-19 en la región, que acumula un elevado por ciento de los casos reportados en el mundo. Brasil, México, Colombia, Perú y Argentina son las naciones con mayores contagios en esta área del mundo.

Algunos países, como Argentina, Cuba y México ya han anunciado la proximidad de la llegada de vacunas y se espera que para los primeros meses del próximo año comiencen las campañas de vacunación.

Sin embargo, la crisis provocada por el COVID-19 no ha sido solo sanitaria, sino que ha venido acompañada por una de las crisis económicas más graves de la historia, que dejará a 47 millones de personas desempleadas en la región, afectando sobre todo a mujeres, jóvenes e inmigrantes, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Si bien la enfermedad puede afectar a cualquier persona, a partir de la propagación del virus y de la paralización económica que generó, algunas poblaciones han sido más perjudicadas que otras.

La CEPAL y la OIT alertaron que la desaparición de 2.700.000 empresas y las restricciones de movimiento comprimieron tanto el mercado laboral, que los ingresos por habitantes retrocederán una década, la pobreza extrema llegará a 96 millones de personas y el desempleo crecerá incluso durante el año 2021.  

En el mismo sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la pandemia revertirá los avances en la reducción de la pobreza y aumentará la desigualdad, con 90 millones de personas más en riesgo de sufrir condiciones de pobreza extrema.

En su informe el FMI aseguró que América Latina sufrirá durante 2020 la mayor retracción económica en 60 años, debido a un retroceso del 8% de su Producto Bruto Interno (PBI).

Para revertir este panorama, la CEPAL recomendó una política fiscal expansiva, el financiamiento a las medianas y pequeñas empresas, políticas industriales y tecnológicas enfocadas al empleo de los jóvenes, así como mayor distribución entre capital y trabajo.

Igualmente, en abril pasado el propio FMI recomendó “la adopción de medidas fiscales que involucren el aumento de las alícuotas para los tramos más altos de impuesto a las ganancias y bienes personales”. En un informe, esa entidad sugiere “considerar aumentar las tasas más altas del impuesto a las ganancias, del impuesto a los bienes personales o de la riqueza, lo que podría lograrse a través de un Recargo solidario”.

Varios países europeos (España, Italia, Reino Unido, Suiza y Rusia) y latinoamericanos (Brasil, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador y Argentina) han desarrollado propuestas de un nuevo gravamen a los patrimonios para combatir la crisis económica en este contexto de pandemia.

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