27/11/2021 - Edición Nº1088

Geopolítica | 22 may 2021

ENTREVISTA

Araya Masry: “Con el ataque a Palestina, Israel abrió una caja de Pandora que no va a poder volver a cerrar”

Revista 2016 dialogó con el presidente de la COPLAC, Rafael Araya Masry, sobre los recientes bombardeos de las fuerzas de ocupación de Israel a la población civil de la Franja de Gaza. Masry se refirió a la resistencia del pueblo palestino y su unificación en el anhelo de “construir un Estado palestino en tierras palestinas”. Aseguró que “esta agresión a los palestinos es también una fuerte maniobra de distracción de Netanyahu” para conseguir un nuevo período como Primer Ministro y garantizar “unos cuantos años de inmunidad e impunidad”.


Por: Lilibet Enriquez y Héctor Bernardo

 

Luego de 11 días de intensos ataques militares de las fuerzas israelíes a la Franja de Gaza, el Gabinete de Seguridad de Israel anunció un cese al fuego. Desde el 10 de mayo, centenares de aviones han bombardeado a la población civil de Gaza, en los que murieron más de 200 palestinos, entre ellos niños, y miles resultaron heridos. Gaza es considerado el campo de concentración a cielo abierto más grande del mundo: casi imposible poder escapar de la lluvia de bombas y cañonazos en los 360 kilómetros cuadrados donde se hacinan más de dos millones de habitantes.    

Los gravísimos ataques de Israel contra Gaza y la represión generalizada contra los palestinos en los últimos días, no resultaron del lanzamiento de cohetes por parte de Movimiento de la Resistencia Islámica palestino (Hamas), sino de la resistencia ante las agresiones e intentos de quitarles sus casas a palestinos en el barrio de Sheik Jarrah, en Jerusalén, y la ocupación de Israel de la mezquita de Al Aqsa. Durante todo el mes sagrado de Ramadán, la población palestina musulmana fue reprimida y muchos fueron asesinados. Hamas dio un plazo al régimen de Benjamín Netanyahu para que cesaran sus agresiones, cumplido el cual lanzaría misiles y así sucedió. El Estado de Israel respondió disparando misiles más mortíferos y atacando a la Franja de Gaza con su aviación de combate.   

Rafael Araya Masry, presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe (COPLAC), explicó a Revista 2016 que “esta nueva agresión israelí contra el pueblo palestino, tanto en la Franja de Gaza como en el barrio palestino de Sheihk Jarrah (en Jerusalén Oriental), deviene del intento de colonos israelíes (todos ellos ilegales según la ley internacional) de usurpar propiedades de palestinos que viven ahí desde hace más de 50 años, sacarlos y meterse en sus casas. Eso también lo hacen los colonos israelíes en la Ribera Occidental, en los territorios palestinos ocupados. Detrás de ellos, por supuesto, la policía y el ejército israelí, como guardia pretoriana, lo cual evidencia una vez más que no son ciudadanos israelíes que necesitan un lugar donde dormir, sino que es un proyecto de enajenación, de desposesión y de robo de propiedad palestina en territorio palestino”.

“Nace de la resistencia de pueblo palestino en Sheihk Jarrah, que fue brutalmente reprimido por la policía y el ejército israelí. Los palestinos de religión musulmana preparaban el desayuno antes del amanecer, con mesas comunes en las veredas, y los colonos les destruyeron todo, en una abierta provocación, con toda la intensión de generar el conflicto entre colonos y residentes palestinos. La ocasión tampoco es casual, a unos días de finalizar el mes sagrado de Ramadán para los musulmanes. En el fondo es violentar de la peor manera una festividad religiosa, impidiendo la libre expresión de la fe. Es ahí donde surge lo peor del racismo sionista instalado en el Estado de Israel, que alcanzó su máxima expresión en esos días”, agregó.

“De ahí viene la advertencia de Hamas, que dio un plazo para terminar con la represión en Sheihk Jarrah y, sino, iban a reaccionar, lo que efectivamente ocurrió: lanzaron cohetes hacia Tel Aviv y comenzó esta escalada promovida directamente por el primer ministro israelí, Netanyahu”, dijo Araya Masry, y aseguró que “toda esta agresión a los palestinos es también una fuerte maniobra de distracción de Netanyahu, que sigue aferrándose con uñas y dientes para mantener el poder, intentando mostrarse como ‘el héroe que va a salvar a Israel una vez de la agresión terrorista’, para poder ser perdonado por su sociedad o posibilitar que las minorías parlamentarias de extrema derecha terminen apoyándolo para un nuevo período como primer ministro, lo que le garantizaría unos cuantos años de inmunidad e impunidad”.

El dirigente explicó que “Netanyahu no tuvo los votos suficientes para constituir una mayoría parlamentaria y está inhibido de ser reelecto primer ministro. Cuando fueron los famosos Acuerdos de Abraham, que significó la normalización de relaciones de algunos Estados árabes con el Estado de Israel, Netanyahu dijo: ‘he hecho tanto por este país que deberían extenderme la inmunidad’. De ser Primer Ministro y él pasará directamente a la cárcel. Es decir, son tan complejos los delitos de cohecho, soborno, corrupción de los que se le acusa, que va a terminar como el ex primer ministro Justo Olmert o el expresidente Moshe Katsav, directamente en la cárcel”.

La masiva huelga y movilización popular palestina, con cientos de miles de participantes, ha sido una de las mayores en todos estos años de resistencia: más allá de su relación con alguna de las facciones,  los palestinos marcharon entre las ruinas de las calles de Gaza, en Cisjordania y Jerusalén ocupados y también en poblaciones palestinos dentro de Israel.  

Araya Masry  aseguró que “esta respuesta palestina va a marcar un antes y un después, porque se ha dado un fenómeno único desde el año 1948 hasta ahora, que es el levantamiento de la población palestina en las ciudades israelíes. Casi el 21% de la población del Estado de Israel es palestinos: familias que se quedaron residiendo ahí desde 1948, que han obtenido la ciudadanía israelí, que siguen siendo ciudadanos de segunda categoría y que no están incluidos en la Declaración de Estado nación del pueblo judío, esa ley que consagra impunemente a los judíos por sobre los no judíos, lo que impide que Israel, como pregonan ellos, sea ‘un estado judío y democrático’, que es un oxímoron en realidad”.

“Esos grupos de jóvenes en la ciudad de Nazaret, trepándose a las astas que sostienen las banderas israelíes, arrancándolas y colocando una bandera palestina, es un fenómeno de resistencia único, porque estás en el corazón de la bestia revelándote contra un régimen absolutamente injusto para los palestinos que viven en Israel”, aseveró.

En ese sentido, el Presidente de la COPLAC  recordó que “hasta el presidente Reuven Rivlin llegó a decir que se está desatando la guerra civil en Israel. Esto es un elemento que aporta una nueva visión de esta escalada, porque se integraron como un todo los palestinos que viven tanto en el territorio israelí como en los territorios palestinos ocupados. Ahí hay un pueblo total en resistencia, porque las manifestaciones que se están dando en ciudades como Belén, Ramala, Nablus son multitudinarias. Por supuesto, con la consiguiente represión criminal de las fuerzas de ocupación”.

Para Israel, dijo Araya Masry, “con el ataque a Palestina, Israel abrió una caja de pandora que no va a poder volver a cerrar, porque el pueblo palestino ha manifestado una vez más su absoluta voluntad de lucha y se ha unificado. Más allá de las diferencias internas, han logrado canalizar hacia el enemigo común toda su protesta, su frustración y la postergación de sus anhelos: construir un Estado palestino en tierras palestinas”.

En el historial de agresiones de Israel contra Palestina, esta arremetida militar ha sido la más intensa desde el 2014. Según el Ministerio de Salud de Palestina, los ataques de Israel contra Gaza en los últimos 11 días han dejado al menos 232 fallecidos, entre ellos niños, mujeres y ancianos y más de 1.900 personas heridas.

El ministro de Asuntos Exteriores y Expatriados de Palestina, Riyad Al-Maliki, denunció cómo las fuerzas militares de Tel Aviv ejecutan a familias enteras en territorio ocupado y siguen expulsando a los palestinos de Jerusalén. En una intervención por videoconferencia, el Canciller exigió al Consejo de Seguridad de la ONU que haya justicia frente a los crímenes de Israel contra su pueblo, crímenes contra la humanidad.

“La comunidad internacional nos tiene acostumbrados a una no respuesta, a estas manifestaciones de estilo, como decir: ‘expresamos nuestra gran preocupación por la escalada de violencia en Palestina’ o ‘pedimos a Israel que morigere su capacidad destructiva, porque hay algunos civiles que están muriendo’, cuando en realidad hay 241 muertos y de ellos 80 son niños. Si no existe una voluntad verdaderamente manifiesta de actuar coercitivamente en contra del Estado de Israel, para obligarlo a retirarse de los territorios ocupados, a hacer cumplir la ley internacional, esto va a ser todavía un proceso de larga duración. Pero también esperanzador, porque se ha renovado el compromiso total de lucha del propio pueblo palestino”, concluyó Araya Masry.

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