14/08/2022 - Edición Nº1348

Internacional | 6 dic 2021

ENTREVISTA

Buen Abad: “El proyecto inmediato de Xiomara Castro será consolidar el logro de unidad del pueblo hondureño y hacerlo florecer”

En diálogo con Revista 2016, el filósofo e investigador Fernando Buen Abad aseguró que la Presidenta electa de Honduras es “un aliento de futuro y de claridad política”. Luego de 12 años del Golpe de Estado que depuso a Manuel Zelaya, la izquierda vuelve a gobernar el país de la mano de una mujer que se convirtió en la mandataria más votada de la historia de esa nación.


Por: Lilibet Enriquez y Héctor Bernardo

Fuera la guerra, fuera el odio, fuera los escuadrones de la muerte, fuera la corrupción, fuera el narcotráfico. No más pobreza y miseria en Honduras. Hasta la victoria siempre”, dijo Xiomara Castro luego de ganar las elecciones presidenciales de Honduras y convertirse en la primera mandataria electa para gobernar la nación centroamericana y las más votada de la historia de ese país.

A 12 años del golpe de Estado a Manuel Zelaya (esposo de Xiomara Castro), que terminó con el destierro de su familia en la oscuridad de la noche y sumió a Honduras en la miseria, la corrupción y la persecución política, el pueblo hondureño volvió a poner a la izquierda en el gobierno del país, con una contundente victoria del Partido Libertad y Refundación (Libre), que obtuvo el 53,6 %, frente al 33,8% del candidato oficialista del Partido Nacional, Nasry Asfura.  

El 68% del padrón electoral participó en las elecciones y le dio al Partido Libre la victoria en 17 de los 18 departamentos del país, haciendo valer la consigna que resonaba en las calles: “Fuera JOH”, en referencia al actual presidente, Juan Orlando Hernández, quien tras reconocer la victoria de Castro en las urnas y aseguró que su administración se compromete a una transición pacífica y democrática. 

En el tercer puesto quedó el candidato del Partido Liberal, Yani Rosenthal, quien estuvo detenido recientemente en Estados Unidos por lavado de activos. El mismo destino de otros personajes de la vida política hondureña de los últimos 12 años: Tony Hernández, hermano de Juan Orlando Hernández, está condenado a cadena perpetua en la nación norteamericana por narcotráfico, y Fabio Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo Sosa (2009 y 2013), recibió una condena de 24 años de prisión. 

Xiomara Castro aseguró que formará un gobierno de “reconciliación”, de “paz y de justicia” y que entregaran “alma, vida y corazón para poder garantizar una Patria diferente, una Patria justa, equitativa, una Honduras libre e independiente con la capacidad de poder darle respuesta a tantas necesidades”. Además, dijo que iniciaran en todo el país un proceso para garantizar una democracia participativa, directa, porque irán a las consultas populares, como norma para gobernar. 

En diálogo con Revista 2016, el filósofo y analista Fernando Buen Abad, afirmó que “hablar de su victoria es hablar de una esperanza muy firme, muy fuerte y muy importante para toda la región. Es hablar de la Centroamérica que se entiende tan poco, que se la acompaña tan poco desde distintos lugares del mundo. Pero es hablar también de la necesidad de una  Centroamérica unida, con la cual inexcusablemente debemos caminar todos, aprendiendo de ese pueblo, dejándonos orientar por lo que ese pueblo ha construido y cómo lo ha hecho”. 

“Estando amenazadas las democracias por las derechas y ultraderechas, cualquiera que se pregunte cuál es el camino para evitar eso, lo tiene muy claro en el ejemplo de lo que ha pasado en esta victoria hondureña, que a su vez expresa otras muchas victorias de la región, en las que la clave está en la organización de las fuerzas, en concitar frentes únicos, donde es preciso contar con autocríticas, pero sobre todo con un programa de reivindicaciones en los que la voz de todos tenga su lugar”,  explicó.

Y agregó que “esa es la característica de esta victoria, pero también es su agenda del corto plazo. El proyecto inmediato de Xiomara Castro será consolidar el logro de unidad del pueblo hondureño y hacerlo florecer, en términos de lograr el programa del gobierno en un país que está realmente lastimado, en quiebra y que ha sido saqueado. Y también concitar el acompañamiento internacionalista que va a ser absolutamente indispensable. Debemos tener claro que el programa de gobierno del corto, mediano y largo plazo no puede despegarse de las condiciones concretas que ha marcado ese pueblo en su organización política y que es expresión de lo que hoy es necesario en toda la Patria Grande”.   

[Del Golpe a la  victoria popular]

Buen Abad explicó que “el Golpe de Estado contra Manuel Zelaya marcó una etapa de recrudecimiento de las estrategias imperiales contra América Latina. Zelaya finalmente pudo volver a Honduras tras una serie de cambios internos que la propia burguesía hondureña no pudo resistir y gracias a la intervención de varios países centroamericanos y de la Patria Grande, principalmente a Venezuela. Algunos que pudimos viajar acompañándolo en este periplo, fuimos testigos de un sinnúmero de expresiones populares, en las que ya era muy claro que el pueblo había madurado, por la compresión del escenario de guerra contra su voluntad democrática”. 

“Al aterrizar en Honduras había un pueblo rodeando el aeropuerto, sumaban más de un millón de personas que lo acompañaron hasta un acto público, en el que Zelaya explicó, analizó la situación, bocetó el panorama del corto y mediano plazo. Todo ocurrió acompañado de un grito popular, una voz de ese pueblo profundo que decía: Xiomara presidenta. Una y otra vez a lo largo de esa jornada, antes, durante y después de este acto de discurso, se profundizaba la voz que agradecía a los pueblos hermanos que colaboraron para su regreso y el nombre de Xiomara Castro”, recordó el analista.

Era un aliento de futuro y de claridad política, que desde entonces y hasta la fecha debió saldar una serie de agendas internas que ponían sobre la mesa, entre otras cosas, el problema de la unidad de las distintas fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda en Honduras. Había grandes divisiones históricas, programáticas, coyunturales y también las divisiones sembradas por la operación de las mafias mediáticas hondureñas y de las cadenas internacionales, que todo el tiempo fogonearon esto de mantener al pueblo sumergido en la desinformación, pero principalmente en un campo minado por fake news y falacias de todo género”, explicó el investigador.

“Desde ese momento y hasta el presente, la figura de Xiomara Castro ha sido de concertación, un punto de encuentro, que ha amasado la fuerza política y democrática que hoy la ha puesto como un referente victorioso de todo ese trabajo, de todo ese andar, que tocó todos los rincones. Acudió a los terrenos más complejos, agobiados y agobiantes para el pueblo hondureño y recogió la voz de ese pueblo que la vio cómo su referente”, agregó. 

[El ejemplo hondureño para América Latina]

Buen Abad afirmó que “hoy, cualquiera que pretenda tener un liderazgo como el suyo, tiene que hacer el trabajo de recorrer el territorio, los espacios a los que nadie llega, quiere o le interesa ir. Es el lugar en el que se construye y del que emerge y se fertiliza una vocación democrática que recobra confianza en sí misma. Es decir, un pueblo que recobra la confianza en que puede unirse, organizarse y levantar la vos, convertida en este caso en victoria democrática por la vía institucional y por la vía de las reglas de la democracia burguesa en términos generales, pero también por la vía de una fuerza que en eso es ejemplificante”.

“Podríamos crear un mapa continental de los liderazgos que son paridos desde la profundidad misma de las tierras, de los territorios, que logran derrotar incluso a las grandes operaciones mediáticas, las ofensivas, las amenazas y la violencia de las oligarquías locales, principalmente porque está esa fuerza organizativa, que es capaz que concitar la recuperación de la conciencia de la fuerza y de una fuerza activa, organizada, movilizada”, aseguró.

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