14/08/2022 - Edición Nº1348

Internacional | 26 feb 2022

ANÁLISIS

Conflicto entre Rusia y la OTAN: los días que estremecen al mundo

El conflicto, con Ucrania en el centro,  ha puesto en vilo a la comunidad internacional. Para comprender cuáles fueron las causas que lo desencadenaron, Revista2016 dialogó con analista político Jorge Kreyness.


Por: Lilibet Enriquez y Héctor Bernardo

 

Con el fin del Pacto de Varsovia en 1991, el gobierno de Estados Unidos, que conducía George Bush (padre), acordó con el gobierno ruso de Boris Yeltsin que la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) no avanzaría hacia Europa Oriental.

Cuando en el año 2014, el presidente democráticamente electo en Ucrania, Viktor Yanukovich, rechazó sumarse a la Unión Europea (UE) y a la OTAN y se acercó a Rusia, sectores de ultraderecha y neonazis dieron un golpe de Estado y lo destituyeron. El golpe fue fomentado y apoyado por el gobierno de Estados Unidos, que en ese momento presidía Barack Obama y tenía a Joe Biden como vicepresidente.

Estados Unidos volvió a violar los acuerdos e insistió en la incorporación de Ucrania a la OTAN, lo que significa la instalación de bases militares y tropas en la propia frontera con Rusia, además de las más de 300 instalaciones que ya tiene distribuidas por todo el continente alrededor de ese país. Un panorama inaceptable para la seguridad rusa.

Luego del Golpe de Estado al presidente Yanukovich, la península de Crimea se separó de Ucrania. Donetsk y Lugansk, territorios limítrofes con Rusia que componen la región conocida como Donbás, también resistieron y conformaron sus propios gobiernos. Ambas provincias se autoproclamadas Repúblicas independientes y fueron reconocidas como tales por Moscú, el 23 de febrero último.

El avance de las fuerzas ucranianas sobre los territorios del Donbás generó una “operación militar especial” de Moscú. Estados Unidos y la Unión Europea respondieron con sanciones económicas a Rusia.

Para profundizar sobre estos acontecimientos, Revista 2016 dialogó con Jorge Kreyness, analista político y secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Argentina.

-¿Cuál es el origen de este conflicto entre Rusia y la OTAN, con Ucrania como eje?

-En su momento, la OTAN y el Pacto de Varsovia producían un balance en la situación internacional. La desaparición del Pacto de Varsovia hubiera permitido también que desaparezca la OTAN como alianza militar,  sin embargo siguió funcionando y acercando cada vez agresivamente sus lanzamisiles, bases militares y tropas hacia las fronteras orientales. Es decir, acercándose a Rusia. Se mantiene como alianza militar agresiva y se ha ido ampliando cada vez más. Ellos dicen que es para la seguridad de Occidente, pero es necesario establecer un criterio universal del concepto de seguridad, para que todos los países puedan compartir ese beneficio.

Ahora la OTAN vuelve a las amenazas. Frente al conflicto que eso ha producido en torno de Ucrania la OTAN venía actuando agresivamente, pero después de la operación especial que anunció Vladimir Putin y que realizaron las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia, no han adoptado una respuesta de carácter militar, sino han dicho que van a incrementar las sanciones contra Rusia. Lo cual me parece que es un signo de debilidad.

-¿Cuál son los intereses de Estados Unidos en fogonear este conflicto?

-Son diversos los intereses. En primer lugar, tener bajo amenaza a la Federación de Rusia. También tienen bajo amenaza a la República Popular China, con el tratado AUKUS entre Australia, Estados Unidos y el Reino Unido en la región Indo-Pacífico. Luego, evitar que se desarrolle Rusia y pueda ser un polo de poder en el siglo XXI. También tienen intereses comerciales, quieren evitar o boicotear todo lo que puedan los gaseoductos que vienen desde Rusia para dar calor y para mover la industria de Europa Occidental y, por el contrario, vender gas licuado norteamericano. Y la empresa que vende gas licuado norteamericano en Ucrania y en otros países de la región es del hijo del Presidente de Estados Unidos (la empresa ucraniana de gas Burisma Holdings Limited, es dirigida desde 2014 por Hunter Biden, hijo del mandatario estadounidense).

También está el hecho de que, en su crisis económica, Estados Unidos está tomando conciencia de que ya no puede sostenerse como potencia económica y comercial a nivel global y busca ejercer su dominio como potencia mundial a través del único mecanismo que le queda, el militar.

-Muchos señalan que Europa se podría ver muy perjudicada si este conflicto sigue escalando. ¿Por qué igual la Unión Europea sigue alineada tan fielmente a los intereses de Estados Unidos?

-Incluso Alemania y Francia que venían moderadamente separándose de la política de Estados Unidos, ahora adoptaron medidas como, en el casa alemán, no iniciar el servicio del gaseoducto que viene por el mar Báltico directo a Alemania. Así que seguramente hay fuertes presiones de Estados Unidos, pero también una debilidad de estos dirigentes europeos como defensores de la soberanía de sus países.  

Esta pregunta habría que hacérselas a ellos, a ver qué tipo de respuesta le pueden dar a sus pueblos. Sobre los riesgos de un conflicto armado en el centro de Europa, que puede involucrar a todo el viejo continente, es probable que algunos reflexiones fuertemente y otros se mantengan en esta posición pronorteamericana.

-¿Hay margen todavía para una salida diplomática?

-Sí. Creo que lo de Rusia es una advertencia, una señal para todos aquellos que tienen actitudes simpáticas o tolerantes con el surgimiento de fuerzas nazi-fascistas en Europa, del tipo de VOX, en España y también en otros países. Cuando esta gente llega al poder produce situaciones como la de Ucrania, que se ha transformado en los últimos años, desde 2014 en adelante, en el país más pobre de toda Europa y hoy queda como escenario de un conflicto global en el que nunca debió haber entrado.

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