05/10/2022 - Edición Nº1400

Sociedad | 20 mar 2022

ACTUALIDAD

Día Internacional de la Mujer: lo que dejó el 8M y los desafíos que se vienen

El verdadero enemigo que debemos vencer es la cultura androcéntrica, una visión anacrónica -pero vigente- que pone al varón como centro de todas las cosas.


Por: Constanza Pereda (Responsable del Frente de Feminismos y Disidencias del Mup La Plata- Integrante de la Red Provincial de Mujeres Libres de Violencia)

 

Pasó otro 8 de marzo, Día Internacional de la Mujeres Trabajadoras, donde millones de mujeres a nivel mundial nos movilizamos para exigir justicia por aquellas mujeres que hoy ya no están. Este día no se celebra -no queremos que nos regalen rosas o chocolates- sino que se conmemora por aquellas mujeres que, a lo largo de la historia, lucharon por mejores condiciones laborales. Esto comenzó antes del 1900, pero, ¿Por qué aún hoy debemos seguir peleando por mejores condiciones laborales? ¿Por qué no podemos acceder a puestos jerárquicos en una empresa? ¿Por qué aún hoy sufrimos extorsiones o propuestas sexuales y tenemos miedo de denunciar? 

Todas estas preguntas nos hacemos cotidianamente las mujeres y, muchas veces, tenemos que escuchar respuestas que son un cliché, sustentadas en frases comunes y repetidas. Frases que se convierten en estereotipos sociales ampliamente difundidos en medios masivos de comunicación y que provienen de un paradigma androcéntrico del cual formamos parte todos como ciudadanos pero que, solo nosotras, las mujeres, propugnamos por deconstruirlo cada día con nuestras luchas para tener una correlación de fuerzas distintas que nos permita achicar la brecha de desigualdad de género existente en esta sociedad post contemporánea globalizada.

Pareciera existir un imperativo social arcaico que le impone a las mujeres aceptar el rol cultural establecido de ser madres que se quedan cuidando de los hijos e hijas y administrando la economía del hogar. Así, con una análisis simplista y ramplón, soslayan las aptitudes que podemos tener en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria entre los géneros, donde puede proyectarse el temperamento de nuestros espíritus que seguirán el camino de quienes nos han predecido para tomar las antorchas de las luchas del presente y las que vendrán en el futuro para que otras mujeres tengan una vida llena de plenitud y dignidad.

Somos las mujeres quienes debemos sentirnos soberanas a la hora de tomar las decisiones que impactan en la vida cotidiana y empezar a privilegiar nuestras necesidades, deseos, sueños y goce sin tener prejuicios de la mirada de los otros.

Toda mujer es trabajadora, sin importar las tareas y responsabilidades que cumpla. Muchas veces nos hacen pensar que por cumplir con trabajos de cuidados no remunerados no trabajamos, pero son labores que debemos seguir reclamando por más derechos e igualdad. El verdadero enemigo que debemos vencer es la cultura androcéntrica, una visión anacrónica (pero aún vigente), que pone al varón como centro de todas las cosas. Por eso debemos trabajar de forma mancomunada entre quienes integramos nuestra sociedad para modificar una cultura que sostiene y profundiza las desigualdades de género en lo político, económico, laboral, cultural, familiar y social y provocar una verdadera revolución en la praxis que nos permita tener el lugar que nos corresponde como mujeres comprometidas con el mundo que nos toca vivir.

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