26/05/2022 - Edición Nº1268

Internacional | 31 mar 2022

ANÁLISIS

El conflicto de Ucrania en mapas

Si la geografía es un arma para la guerra, como sugirió Yves Lacoste en su famoso libro de los años setenta, podríamos agregar que los mapas en tanto representaciones del espacio son sus “balas».


TAGS: RUSIA, UCRANIA

Por: Gabriel Merino*

 

El conflicto de Ucrania, que pasó a un nuevo nivel y formato a partir de la ofensiva de Rusia para, según sus objetivos declarados, “desmilitarizar y desnazificar” Ucrania y proteger al región del Donbás, aparece centralmente como una guerra entre Estados. Así es representado dominantemente en los medios de comunicación y analizado por distintos analistas, como la guerra entre Rusia y Ucrania (mapa 1). Si la geografía es un arma para la guerra, como sugirió Yves Lacoste en su famoso libro de los años setenta, podríamos agregar que los mapas en tanto representaciones del espacio son sus “balas».

Mapa 1

Desde 2014 el conflicto que atraviesa Ucrania se expresa como una guerra civil entre las Repúblicas Populares separatistas pro-rusas de Donetsk y Lugansk contra las fuerzas dominantes del Estado ucraniano pro-occidentales, que antes de febrero de 2022 contabilizaba 14.000 muertos. En realidad esa territorialidad jurisdiccional del conflicto, expresa una fractura social que en mayor o menor medida aparece en toda Ucrania y, también, en términos de la territorialidad geopolítica se observa fractura entre el Sureste y el Noroeste de Ucrania en un arco que va desde Jarkov al norte a Odesa. (mapa 2).

 

(mapa 2)

Del sureste era el Partido de las Regiones filo-ruso del depuesto presidente en febrero de 2014 Victor Yanukóvich, que fue sacado de su lugar por un golpe de Estado con protagonismo de funcionarios estadounidenses (especialmente Victoria Nuland), con fuerte apoyo social de la población pro-occidental que domina en Kiev y en el oeste. Esa realidad política del sureste —donde tenían la mayor parte de su base social los 11 partidos políticos suspendidos por Zelenski—, se corresponde con el predominio cultural y lingüístico ruso, profundizado especialmente a partir de Stalin y la “rusificación”, que los nacionalistas ucranianos buscan terminar para construir una «nación» culturalmente homogénea y “occidental”. Por ello la ilegalización del idioma ruso y la  política de persecución a los rusófonos. (mapa 3).

(mapa 3)

El conflicto a nivel local también expresa una lucha entre fracciones de capital/grupos de poder, donde las tres principales son los de Kiev, Dniepropetrovsk y Donetsk (Akhmetov-Yanukovich/núcleo sidero-metalúrgico carbonífero). El sureste es el corazón económico del país y el Donbás su principal región.

El ataque de pinzas de las fuerzas armadas rusas pareciera tener entre sus objetivos fundamentales envolver el sureste, terminando de romper el control del estado ucraniano en esa región. Allí quedaría encerrado gran parte del ejército ucraniano que iba a avanzar sobre el Donbás antes del 24/2 para eliminar a fuerzas pro-rusas. (mapa 6).

(mapa 6)

Por esta razón un foco central es Mariupol, la ciudad-puerto del Donbás (mapa 7), única salida al Mar de Azov que tenían las fuerzas armadas comandadas por Kiev. Ahí tienen su núcleo los ultranacionalistas ucranianos anti-rusos del Regimiento de Azov, autoidentificados con la simbología neonazi, que fueron incorporados a la Guardia Nacional y entrenados y armados por la OTAN luego de que en 2014 saltaran a la fama por su accionar en la batalla de Mariúpol contra insurgentes pro-rusos. (https://www.telam.com.ar/notas/202203/585959-paramilitares-y-grupos-neonazis-ucranianos-como-inciden-en-la-guerra-y-en-la-paz-del-pais.html).

La guerra en Ucrania es un conflicto civil, también interestatal -forma dominante actual- pero sobre todo es un conflicto global en donde choca la geoestrategia globalista neo-realista del los grupos y clases dominantes de Estados Unidos y el Reino Unido frente a la geoestrategia eurasianista de Rusia. La primera busca la primacía en Eurasia consolidando y profundizando el control de sus periferias. (mapa 8) (https://www.iade.org.ar/articulos/los-tratados-comerciales-y-las-luchas-globales-en-la-era-trump).

(mapa 8).

Para ello es clave extender la OTAN hacia el Este, hasta la frontera con Rusia (país q se proyectó partir en tres), junto con la Unión Europea y el Transatlantic Trade & Investment Partnership (TTIP) entre Estados Unidos y la Unión Europea. Este último, junto al Tratado Trans-Pacífico tenían como finalidad, además, construir las reglas de juego del capitalismo del siglo XXI en lugar de que lo hicieran otros actores emergente, como afirmaba Obama y sus funcionarios.

Para Brzezinski, uno de los cuadros que formalizó la geoestrategia del establishment globalista, la clave era constituir un eje de seguridad en Europa, la gran cabeza de puente euroasiática para los Estados Unidos, conformado por Francia, Alemania, Polonia y Ucrania (mapa 9). Entre 2005-2010 Ucrania debía ser parte de la OTAN. Cumpliendo la planificación del Departamento de Estado y el Pentágono, y a pesar de la predominancia neoconservadora americanista de George W. Bush y su foco en el control del Golfo Pérsico, en la cumbre de Bucarest de la OTAN en 2008 el presidente de los Estados Unidos propuso la incorporación de los ex países soviéticos, Georgia y Ucrania.

(mapa 9)

Frente al expansionismo unipolar estadounidense-británico, Rusia y China formularon en 1997 la necesidad de construir un mundo multipolar. El 15 de junio de 2001 fundaron la Organización para la Cooperación de Shanghái, a la que se sumaron desde 2015 nada menos que India, Pakistán e Irán. Re-emerge Eurasia. (mapa 10)

(mapa 10)

Se dibuja un nuevo mapa de poder que cuestiona el mundo unipolar bajo la hegemonía estadounidense y su «comunidad internacional” (mapa11), conformada por los protectorados de Europa y Japón —no sin contradicciones secundarias con el polo dominante— y los países anglosajones bajo la Corona Británica (Canadá, Australia, Nueva Zelanda).

(mapa 11)

En 2009 surge el BRICS (mapa 12) como expresión de las potencias emergentes —ya no sólo mercados emergentes de la globalización neoliberal—, que buscan una democratización del poder y la riqueza mundial, cuestionando las jerarquías interestatales, la división del trabajo y las reglas establecidas por el Norte. Allí convergen con el más amplio Sur Global.

(mapa 12)

Estos poderes emergentes son países semi-periféricos industriales en ascenso, que tensionan con el centro o viejo núcleo orgánico las tareas de comando de la economía mundial global y sus monopolios (mapa 13). Pero China ya tiene núcleos como Beijing, Shanghai, Shenzhen y capacidades de centro que han quebrado monopolios que tenía el Norte Global, lo que ha modificado estructuralmente el mapa del poder económico y la dinámica centro/semiperiferia/periferia.

(mapa 13)

Esta contradicción político-estratégica entre fuerzas unipolares y fuerzas multipolares con tendencias contra-hegemónicas en el sistema mundial se ve con total claridad en el voto por país en la ONU en la resolución no vinculante que condena la “invasión de Rusia” (mapa 14). Más allá de la propaganda occidental, prácticamente Estados que representan casi la mitad de la población mundial evitaron condenar a Rusia.

(mapa 14).

Rusia es un poder clave en esta transición y se expresa ante todo con la recuperación estratégica y desarrollo del Eurasianismo. El Eurasianismo ruso surge en los 90′ como respuesta a su profundo declive luego de la caída de la URSS, a la adopción del programa neoliberal y al mundo unipolar.  Y se acelera a medida que desde el polo de poder estadounidense-británico intentan frenar este desarrollo. En este sentido, justo después de que estallara el conflicto en Ucrania en 2013-14, se lanza la Unión Económica Euroasiática conformada por Rusia, Bielorrusia, Armenia, Kazajistán y Kirguistán (mapa 15). Junto con Ucrania, en los cuatro países mencionados además de Rusia hubieron en los últimos tiempos importantes conflictos políticos estratégicos.

(mapa 15)

Moscú se piensa una fortaleza asediada, vulnerable por todos los flancos, por lo cual debe extenderse sobre los territorios periféricos para amortiguar las distintas amenazas, en particular, desde Occidente (Mapa 16). De hecho, un conjunto importante de bases de Estados Unidos y la OTAN rodean su territorio y la propuesta de G.W. Bush en la Cumbre de la Alianza Atlántica en Bucarest en el año 2008 de incorporar a Georgia y Ucrania fueron visto como parte de este avance sobre sus flancos y una amenaza existencial a su seguridad.

(mapa 16)

En base a dicho problema de seguridad también justificó históricamente su propio expansionismo imperial.

Rusia es un poder re-emergente, que se recuperó económica y militarmente, y volvió a ser uno de los principales actores geopolíticos. Ya en 2008 logró imponer sus líneas rojas en Georgia, apoyando a las repúblicas pro-rusas separatistas de Abjasia y Osetia del Sur y desarticulando en una guerra de cinco días el poder pro-estadounidense de Tbilisi. Según distintas consideraciones, Rusia posee el segundo o tercer poderío militar a nivel mundial, es el segundo vendedor de armas y la primera potencia nuclear. Además de ser el mayor exportador de gas del mundo, el segundo de petróleo, el primero de trigo, etc. La interdependencia con Europa es central.  (mapa 17)

(mapa 17)

Rusia posee un colchón estratégico fundamental que es China (además de otros polos emergentes). Esto se expresa en distintas instituciones (multilateralismo multipolar), como las ya mencionadas Organización para la Cooperación de Shanghái y los BRICS, como también en el creciente intercambio tanto comercial y militar, y especialmente en la gran iniciativa china euroasiática y global del Cinturón y la Ruta de la Seda.

(mapa 18)

Desde 2014 vivimos una guerra mundial híbrida y fragmentada.

Se multiplican los conflictos bélicos y hay millones de muertos producto de las guerras en Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Siria, Palestina, Mali, Sudán y Somalia. Ya se contabilizaban 14000 muertos en la guerra del Este en Ucrania entre abril de 2014 y febrero de 2022). La Pandemia ha sido un catalizador para acelerar las tendencias de la transición histórica-espacial del sistema mundial, deviniendo en una fase de «Caos Sistémico» y (des)orden mundial (https://tinyurl.com/y6uebffj).

*Gabriel Merino, UNLP-CONICET-CLACSO.

 

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