26/05/2022 - Edición Nº1268

Política Nacional | 2 abr 2022

ANÁLISIS

40 años de Malvinas: Política Exterior y Derecho

Es necesaria una pedagogía y una narrativa estratégica para pensarnos y actuar como una Argentina soberana, bicontinental, oceánica, marítima y antártica en todas sus dimensiones. 


Por: Omar Ruiz Legislador Provincial mc Magister en RRII Observatorio Malvinas.AR Grupo San Juan

 

Este 2 de abril se cumplen 40 años de la recuperación de nuestras Islas Malvinas. Esta fecha es para homenajear a nuestros héroes, a los que dieron su vida, a los ex combatientes y veteranos de guerra, y a sus familiares. Es, además, un momento para ratificar nuestros derechos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos e insulares correspondientes y para insistir ante el Reino Unido así cumplen con su obligación de negociar la disputa de soberanía. Este 2 de abril es para sostener y profundizar el enfoque y las políticas que el gobierno nacional lleva adelante, por la importancia geopolítica y geoeconómica que el Atlántico Sur y Antártida tienen para nuestro
país.

Argentina debe mantener su política exterior autónoma para superar la pendularidad histórica entre autonomía e inserción internacional dependiente, apostando por un mundo multipolar y un multilateralismo activo en los organismos regionales e internacionales, recuperando UNASUR y fortaleciendo MERCOSUR.

En la cuestión Malvinas la política pendular favorece al Reino Unido, es lo que los británicos necesitan para disminuir los costos económicos desde la invasión y ocupación de 1833 hasta la actualidad. La política de seducción fracasó, tanto en los 90 como entre 2015 y 2019, ya que Argentina tuvo gestos unilaterales en materia de petróleo y pesca y no fue correspondida en el tema de soberanía. Si bien la tradición diplomática del reclamo en el marco multilateral se ha mantenido con los distintos gobiernos y con distinta intensidad, es insuficiente para conseguir el objetivo de la recuperación de la soberanía. Por esta razón el comportamiento debe ser enérgico, cooperando en cuestiones de carácter humanitario y no facilitando los intereses comerciales del Reino Unido, lo que, en la práctica, implica un aumento de los costos de la ocupación ilegal y una postura geoestratégica para la construcción de futuros escenarios de negociación.

Argentina debe desplegar un multilateralismo activo en el mundo para enfrentar al colonialismo británico, llevando adelante un conjunto de acciones que nos permitan influir cada vez más en la voluntad negociadora del Reino Unido, a partir de la victoria diplomática que significó la resolución 2065 de la AG de la ONU y  la defensa del principio de integridad territorial, por ello resulta conveniente: 1) Insistir ante el Comité Especial de Descolonización y ante el Secretario General de la ONU para concretar una mesa de negociaciones por la cuestión de soberanía; llevando junto a los argumentos jurídicos-históricos, el hecho que la propia ley británica, considera connacionales a los isleños; con lo cual se impugna por completo el argumento de la autodeterminación de los isleños. 2) Adoptar una acción diplomática permanente para instalar la cuestión Malvinas en todas las reuniones y encuentros de Jefes de Estado y Gobierno y representantes de organismos internacionales en todos los foros regionales, multilaterales o mundiales, en los que tenga participación nuestro país. 3) Continuar con la presentación de la cuestión soberana de las Islas, en ámbitos como MERCOSUR, PARLASUR, UNASUR, CELAC, y todas las organizaciones donde históricamente Argentina ha contado con respaldo y solidaridad. 4) Desarrollar acciones diplomáticas para conseguir el apoyo de bloques y países (EE.UU., Unión Europea, Rusia, China, BRICS, G 20, G 8, G 77), 5) Promover el involucramiento activo de las embajadas argentinas en todo el mundo, para brindar información y difundir nuestros derechos. 6) Realizar una campaña internacional para difundir la posición argentina, con la participación de personalidades a nivel mundial como deportistas, escritores, artistas, científicos, etc. 7) Promover iniciativas como el “llamado al diálogo por Malvinas” de seis premios Nobel, Adolfo Pérez Esquivel, Desmond Tutu, Rigoberta Menchú, Jody Williams, Shirin Ebadi y Mairead Corrigan Maguire. 8) Desarrollar una diplomacia en los distintos parlamentos del mundo. 9) Reactivar y promover la ampliación del “grupo de amigos de Argentina para las Malvinas”, en América Latina, Caribe, Europa, China, Rusia, Asia y EE.UU. 10) Recuperar UNASUR y restablecer institucionalmente el Consejo de Defensa Suramericano. 11) Hacer un seguimiento de todos aquellos organismos y organizaciones, en los cuales participa el gobierno ilegal de las Islas Malvinas para cuestionar sus intereses. 12) Incluir en las negociaciones MERCOSUR – Unión Europea la cuestión Malvinas. 13) Conformar un Consejo Latinoamericano del Atlántico Sur y Antártida y realizar misiones científicas conjuntas. 14) Interceder ante Uruguay para evitar que facilite cuestiones logísticas en sus puertos a los buques con bandera del gobierno ilegítimo de las Islas. 15) Coordinar acciones con Chile en relación a la superficie en el sector antártico para oponerla a la superpuesta pretensión británica. 16) Acordar políticas con Brasil, Uruguay y Chile para obstaculizar el tránsito entre puertos brasileños, uruguayos o chilenos y las Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, cuando se trate de buques que están relacionados directa o indirectamente con la explotación pesquera o hidrocarburífera ilegal. 17) Promover Convenios con China, Taiwán, España y Corea del Sur entre otros, para garantizar una pesca sustentable más allá de la milla 200 y en aguas internacionales. 18) Plantear que se derogue la exigencia del uso de los pasaportes argentinos para ingresar a las Islas Malvinas. 19) Revisar las cláusulas de los acuerdos de Madrid, en particular las que se refieren a promoción y protección de inversiones condicionando las mismas a que los argentinos puedan invertir en las Islas Malvinas, algo que hoy está prohibido.

Nuestro país debe estar muy atento a los vaivenes geopolíticos que se produzcan en el futuro para lograr una negociación, momentos internacionales como los que aprovechó Panamá para recuperar su “Canal” en la era del presidente James Carter o China con la incorporación de Hong Kong a través del Tratado de 1984, son ejemplos a considerar.

Argentina debe analizar las ventajas y desventajas de acudir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para solicitar una opinión consultiva a la Corte Internacional de Justicia sobre la obligación de negociar que tiene el Reino Unido a partir de la resolución 2065 de Naciones Unidas, ya que las resoluciones de la Asamblea General de la ONU en materia de descolonización son vinculantes porque tienen origen en el derecho de descolonización establecido en la resolución 1514 de la AG, y con los distintos compromisos asumidos con Argentina a lo largo de la historia (Memorándum de entendimiento, Acuerdo de comunicaciones, condominio y arriendo), para conseguir una sentencia que obligue al Reino Unido a sentarse en una mesa de diálogo. La “obligación de negociar” no implica un resultado porque es una obligación de “medio”, pero su incumplimiento constituye un ilícito internacional.

Desde hace poco tiempo Argentina tiene un argumento: la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) en el caso del archipiélago de Chagos y en particular la Isla Diego García ubicados en el océano Índico, ponen nuevamente en la consideración pública otra situación de violencia colonial por parte del Reino Unido. Los habitantes de Chagos fueron desterrados y violentados en sus derechos cuando la potencia ocupante lo desmembró del resto de Mauricio, y con consentimiento viciado de la mayoría de las autoridades designadas por el Reino Unido antes de la independencia, se creó una nueva colonia, denominada “British Indian Ocean Territory” (BIOT), impidiendo el regreso de los chagosianos, para luego arrendarla a Estados Unidos país que instaló una base militar en su isla mayor Diego García, en 1966 y desde donde se han realizado operaciones militares hacia Irak y Afganistán. La (XX) Asamblea General de Naciones Unidas, en el año 1965, aprueba la resolución 2066 en la que advierte al Reino Unido de Gran Bretaña, Irlanda del Norte y Gales, la prohibición de desmembrar el archipiélago de Chagos del resto de la Isla Mauricio durante el proceso de independencia de esta última. El caso sometido a la CIJ tiene origen en esta controversia que involucra a la población de la Isla de Chagos, a la Isla de Mauricio y al Reino Unido, en el cual la Corte Internacional de Justicia intervino a solicitud de la Asamblea General de las Naciones Unidas, organismo que le formuló las siguientes preguntas: ¿Se completó el proceso de descolonización de Chagos? y ¿Cuáles son las consecuencias de la continuidad del Reino Unido como administrador en Chagos?. La respuesta de la CIJ ha sido contundente en su sentencia, al decir que estamos frente a un caso de separación ilícita de un territorio, que se trata de un hecho ilícito internacional continuado que genera responsabilidad internacional, y que el Reino Unido debe poner fin a la administración colonial. Entonces surge la pregunta, ¿Por qué Chagos se parece a Malvinas?, porque al igual que Chagos, Malvinas es un territorio usurpado a otro Estado, porque en Malvinas se desalojó a la población originaria en 1833, porque en Malvinas hay una población implantada (isleños con ciudadanía británica) que no constituyen un pueblo con derecho a la independencia. En junio de 2017, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 71/292, por la que le solicitó a la CIJ una “opinión consultiva”, Argentina hizo una presentación acompañando la postura de la Isla de Mauricio, como un claro caso de desmembramiento territorial que tensiona y violenta los mismos principios que están en disputa en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur. La Asamblea General de la ONU, en 2019, con el voto a favor de 116 países, sólo 6 en contra y 56 abstenciones, le dio al gobierno británico un plazo de seis meses para que renuncie al archipiélago de Chagos a favor de Mauricio, obligación incumplida hasta la fecha. Argentina ha destacado la importancia que sea la Corte Internacional de Justicia quien asuma competencia para entender en estos casos, porque aún, cuando la CIJ no estaba obligada a dar una opinión en la cuestión de Chagos, por tratarse de un caso consultivo, lo hizo y señaló el ilícito del Reino Unido. Que la Corte Internacional de Justicia ordene restituir una parte del territorio, que fue ocupada ilegalmente por el Reino Unido, considerado por Mauricio como invasor colonial ilegal, a otro Estado, aún, cuando ese Estado (Mauricio) tenga origen en el derecho de autodeterminación, significa un aval al principio de integridad territorial, y constituye un destacadísimo antecedente para invocarlo en el caso Malvinas.

Recientemente otro fallo, en este caso del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, órgano judicial establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Jamaica 1982) y que tiene su sede en Hamburgo, brinda otro argumento que fortalece la posición argentina en su reclamo de soberanía sobre Malvinas. El Tribunal del Mar, en coincidencia con el fallo de la Corte Internacional de Justicia sostuvo que la República de Mauricio tiene soberanía sobre las islas de Chagos en la disputa con Gran Bretaña. Lo hizo en ocasión de la disputa por los límites marítimos entre Maldivas y Mauricio. Las cosas no están bien para el Reino Unido, a las sentencias mencionadas de la CIJ y del ITLOS, se suman los efectos provocados por el BREXIT, que en el reciente acuerdo comercial entre el Reino Unido y la Unión Europea excluye a Malvinas como territorio británico de ultramar ocasionando, con el incremento de aranceles, un importante daño económico al gobierno ilegal e ilegítimo de las Islas. Malvinas es “Causa Nacional” y elemento catalizador de la unidad nacional. Debemos evitar la deshistorización y descontextualización de Malvinas porque la paz como valor no es sólo la ausencia de guerra, sino el establecimiento de una situación de justicia por la que debemos seguir bregando. Es necesaria una pedagogía y una narrativa estratégica para pensarnos y actuar como una Argentina soberana, bicontinental, oceánica, marítima y antártica en todas sus dimensiones. 

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