26/05/2022 - Edición Nº1268

Economía | 19 abr 2022

ACTUALIDAD

Inversores en pesos le siguen prestando al Gobierno y ganan millones por la inflación

​​​​​​​La mayor demanda en las licitaciones de Economía se da en los títulos indexados por el CER. Con un IPC mayor al 6% en marzo y tasas reales superiores al 50%, el Estado capta más crédito que los privados. Con esa convalidación oficial, el fondeo a las pymes y las personas es prohibitivo.


Por: Patricio Ballesteros Ledesma

 

El Ministerio de Economía colocó esta semana en el mercado local títulos por $244.764 millones (equivalentes a US$2.083 millones), en la primera licitación de deuda en moneda local del mes, y así logró cubrir los vencimientos corrientes ($224.134 millones hasta el 18 de abril, en un 90% ajustados por CER).

En realidad, se recibieron 828 ofertas por $212.279 millones de valor nominal, que representaron aquella cifra efectiva adjudicada. Ese enorme monto es, sin embargo, algo inferior a los $265.000 millones que se esperaba obtener del mercado de capitales local en la primera ronda de abril.

Desde la cartera económica explicaron que en el primer trimestre el Tesoro acumuló un financiamiento neto positivo de $617.853 millones, lo que implica una tasa de refinanciamiento del 149% para el período.

A estos números se refiere la oposición cuando dice que este Gobierno maneja un nivel de deuda superior al anterior, porque pasa el importe a dólares, pero además no corresponde un préstamo del FMI sino a subastas en el mercado de capitales local.

Casi todos ya entienden la diferencia entre unos y otro, aunque ambos son relevantes y generan preocupación para las finanzas públicas. Las deudas son diferentes, sus orígenes y destinos también lo son, pero la Argentina que paga siempre es la misma.

Algunos dicen que esta monumental deuda es un bomba de tiempo, lo que en algún punto es razonable, por eso el Gobierno la tiene en el calendario y en cada licitación se plantea detener el reloj por un lapso. La del FMI tenía mecha corta.

Diferir la explosión, sin embargo, no evita que la bomba crezca en tamaño y si llegara a explotar el daño sería proporcionalmente mayor. Salvando las diferencias, nadie desecha la gravedad del asunto. Si no se baja el gasto o se aumentan los impuestos, tampoco hay muchas alternativas para las finanzas públicas.

[El Estado acapara la mayor demanda de pesos]

Más allá de aquellas equivalencias caprichosas, que representan un error conceptual y equivocado a los fines fiscales, este nivel de endeudamiento sí representa un problema, aunque no se trate de divisas.

Si bien es financiamiento en moneda local genuina, porque no proviene de la emisión monetaria sino de inversores locales institucionales (bancos, financieras, FCI), plantea dos inconvenientes.

Por su escala de demanda y las tasas que se pagan es muy desleal (compite con ventaja), para los montos de financiación que requieren las pequeñas empresas del sector privado y los individuos, por lo que los inversores privilegian al Estado en comparación.

Además, su constante refinanciación y diferimiento de pagos genera una masa de deuda enorme atada al aumento de la inflación y no a su moderación o caída. Si no hubiera inflación y las tasas reales fueran las internacionales, no habría inversores.

Si realmente se busca combatir el alza de precios como dicen desde el Presidente hasta los militantes más informados, que el Estado se financie con instrumentos que son rentables en tanto y en cuanto la inflación crezca es un contrasentido.

Así las cosas, el 63% de la deuda adjudicada en esta primera vuelta de licitación correspondió a títulos atados al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), si bien el 90% de todos los títulos tenían esa referencia inicial de ajuste.

Con el salto inflacionario del primer trimestre de 2022, así como a fines del año pasado, esta alternativa es la que genera más entusiasmo en los grandes tenedores de efectivo. Un 17% en tres meses es un nivel muy atractivo para las finanzas.

[Si la inflación sigue alta, el mercado local apuesta]

El INDEC publica hoy un IPC superior al 6% para marzo, tal como lo adelantó este lunes el ministro de Economía Martín Guzmán y como proyectaron todos los analistas económicos desde hace semanas, y por eso los inversores apostaron fuerte a la oferta de los títulos indexados por el CER, aún a mayor plazo.

Dentro de este grupo resaltó el monto colocado en concepto de una canasta compuesta por un Boncer con vencimiento en agosto de 2023 (30%), y otro Boncer con plazo límite en julio de 2024 (70%), que sumaron $134.834 millones.

Todos apuestan a una escalada y no a una estabilización del IPC, y a nivel oficial se pregona una idea de controlar las expectativas pero con estas subastas de deuda se convalidan índices y tasas que contradicen esa premisa.

Quizás por eso en esta licitación no se incluyó en el menú los títulos de corto plazo ajustados por CER (Lecer), que son los preferidos por los inversores porque se ajustan con relación a la inflación.

La estrategia ahora parece ser estirar los plazos de colocación y reducir el nivel de deuda vinculado al IPC, ya que desde la asunción del Presidente Alberto Fernández este nivel de financiamiento, medido al tipo de cambio oficial, creció en US$42.500 millones equivalentes.

El stock actual en pesos pasado a dólares ronda los US$67.000 millones, lo que equivale a 1,5 veces el compromiso con el FMI. Entonces, las subastas de deuda en pesos son cruciales para poder cumplir con la meta de reducir la asistencia monetaria del 3,7% del PBI registrado en 2021 al 1% para este año. Para eso, el financiamiento neto en pesos en el mercado local debería llegar al 2% del PBI.

[Alta tasa fija a menor plazo también es atractiva]

Por otro lado, el 33% del total colocado correspondió a letras a tasa fija (Ledes y Lelites). Y en este segmento, el título favorito fue la Ledes con vencimiento en septiembre de 2022, para la que se convalidó una tasa nominal anual de 51,05%, equivalente a casi el 64,9% en términos reales.

Así, el Ministerio de Economía aceptó casi 2% más de tasa, gracias a lo que pudo captar más de $51.000 millones sólo con ese título, lo que se puede ver como un anticipo de lo que decidirá el BCRA con respecto a las tasas de las Leliqs y los plazos fijos en los próximos días. El restante 4% de la deuda del Tesoro se adjudicó en instrumentos a tasa variable.

El directorio de la máxima autoridad monetaria oficial se reúne hoy, justo cuando el INDEC publicará el índice de precios al consumidor mensual más alto en años y al mismo tiempo en que se evalúa una suba en la tasa de interés de referencia para el mercado. A fines de marzo produjo la segunda suba de 2022, la incrementó en 2% y la llevó al 44,5%, que es efectiva anual del 54,89%.

En síntesis, del monto adjudicado en esta primera ronda de licitaciones del mes, el 35% fue en títulos con vencimiento en 2022, el 19% en 2023, el 38% en 2024 y el 8% restante en 2026.

Además, Economía recibió 206 ofertas para canjear $85.708 millones del bono dólar linked (TV22D, por US$761millones) con vencimiento el 29 de abril de 2022, por una canasta de instrumentos compuesta en un 20% por un bono similar pero con vencimiento dentro de un año (TV23D), y en un 80% por otro dólar linked cancelable el 30 de abril de 2024 (TV24D).

Las obligaciones de deuda en pesos hasta el 18 de abril acumulaban unos $224.134 millones, pero a partir del canje quedan por afrontar pagos remanentes hasta fin de mes por $386.000 millones. Habrá que ver cómo responde el mercado, pero más allá de eso, los volúmenes involucrados, aún nominados en pesos, no dejan de ser preocupantes.

[Dos grandes bancos se suman al mercado de deuda]

Como es habitual, un selecto grupo de entidades financieras enmarcadas en el Programa de Creadores de Mercado, que poco a poco se van consolidando en su apuesta por participar en las licitaciones públicas, hoy podrán participar de la segunda vuelta de la licitación. El secretario de Finanzas Rafael Brigo informó el 30 de marzo que se sumaron al sistema el Banco Hipotecario y BBVA Argentina.

Durante esta segunda oportunidad todas las entidades tendrán a disposición las tres Ledes y una letra a tasa variable (Lepase), y se podrán adjudicar ofertas por hasta un 20% del total del valor nominal adjudicado en la primera ronda.

Mientras las pymes se quejan de no tener una financiación acorde a sus necesidades, aunque es cierto que hay varias líneas de crédito con bonificación de tasas de instituciones públicas y créditos de diverso tipo orientados al sector, el enorme fondeo estatal reduce la disponibilidad y su competencia en el mercado tira las tasas hacia arriba.

Los compromisos para los próximos meses plantean preocupación y desafíos: en mayo se deben cancelar vencimientos por $850.000 millones y a mediados de año $1,2 billones.  Las próximas licitaciones serán el 27 de abril, el 19 y el 27 de mayo, tal como se informa en el cronograma de licitaciones del primer semestre de 2022.

Con el actual nivel de inflación, aún con el dólar paralelo en baja, y las proyecciones nada alentadoras dentro y fuera del Gobierno, Economía debe resolver si ofrecerá más instrumentos de deuda indexados por el CER para afrontar su deuda en pesos.

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